
Un cuarto de bebés necesita calor que no sea demasiado intenso. Un calentador ruidoso puede asustar al bebé que duerme, y cualquier dispositivo que queme combustible en el interior de la habitación hace que uno dude de la calidad del aire que se respira allí. En hogares con recién nacidos, lo importante es contar con un calor suave, silencioso y que no afecte negativamente la cantidad de oxígeno en la habitación.
Qué es importante desde el punto de vista técnico Un calentador de chimenea eléctrico funciona mediante calor infrarrojo radiante: calienta directamente a las personas y los objetos, en lugar de hacer circular el aire en la habitación. Contiene un elemento de cuarzo que proporciona calor instantáneo y limpio, sin necesidad de piezas móviles, por lo que funciona en completo silencio.
Dado que es eléctrico y no quema combustible, no hay llama visible, ni consumo excesivo de oxígeno. Tampoco seca la habitación como lo hacen algunos calentadores de aire forzado. Con solo encenderlo, se obtiene calor inmediato y constante, y su tamaño permite que se coloque fácilmente junto a una chimenea tradicional.
Por qué funciona bien aquí Con un recién nacido, lo importante es contar con comodidad. El calentador se enciende rápidamente, así que la habitación está lista para las tomas nocturnas y los cambios matutinos, sin esperas innecesarias.
El silencio es otra ventaja importante. Se puede moverse, hablar en voz baja y cuidar al bebé sin distracciones causadas por ruidos. Además, su funcionamiento seguro en términos de oxígeno es aún más importante: se puede dejar encendido durante horas sin preocupaciones relacionadas con los calentadores que queman combustible. Para los padres, esto significa menos interrupciones, menor fluctuación de temperatura y un ambiente más tranquilo en el cuarto de bebés.
Cosas que hay que saber Se trata de un calentador eléctrico de tipo radiante, por lo que necesita un tomacorriente adecuado en un circuito capaz de soportar su carga. Colóquelo en un lugar seguro y estable, y asegúrese de que la parte frontal esté despejada para que el calor llegue de manera eficiente.
El tamaño también es importante. Si es demasiado pequeño, funcionará más tiempo del necesario; si es demasiado grande, el calor podrá ser excesivo. Úselo junto con un termostato de calidad y siga las indicaciones del manual para obtener un calor constante y adecuado.